«Los chicos tienen un fracaso escolar salvaje»

Actualizado: jun 14

«Vamos a tener un problema grave con los varones en las generaciones venideras»


María Calvo, experta en educación diferenciada, afirma que «los chicos tienen un fracaso escolar salvaje y problemas de déficit de atención e hiperactividad. Pero la Ley Celaá solo contempla medidas especiales para las alumnas. Parece que los varones se las tienen que apañar solos».


María Calvo Charro es la principal representante en España de un modelo educativo, la educación diferenciada, que no ha dejado de crecer en implantación y en aceptación, pero que despierta un importante rechazo entre la izquierda social y política y que se enfrenta ahora a una ley educativa, la Ley Celaá, que pretende excluirlo de los conciertos, lo que dificultaría su supervivencia económica. Desmarcándose de los discursos que confunden la igualdad de derechos con la igualdad de realidades, Calvo Charro proclama que existen significativas diferencias de partida entre hombres y mujeres, condicionadas por la biología y acreditadas por la ciencia, que no pueden ignorarse, so pena de generar agravios e injusticias. Pero es que, además, esas diferencias, que el feminismo institucionalizado parece querer borrar, explican por qué educar a los niños con los niños y las niñas con las niñas permite obtener mejores resultados académicos. Y, frente a la tentación de caer en la guerra o competencia entre sexos, hacia la que caminamos con paso firme, y que puede producir efectos perversos en el futuro, por la marginación de los varones en una sociedad cada vez más feminizada, Calvo Charro proclama que la alteridad sexual no es un lastre, sino un valor, y apuesta por el camino de la complementariedad entre los sexos.


Estas y otras preocupaciones se han manifestado en una relevante producción editorial que incluye libros como Alteridad sexual. Razones frente a la ideología de género, Hombres y mujeres. Cerebro y educación, Iguales y diferentes, o Los niños con los niños, las niñas con las niñas. Todos ellos tratan el derecho a una educación diferenciada. Con otros como La masculinidad robada o Padres destronados fue pionera en nuestro país en abordar los graves riesgos que entraña la decisión de encerrar en un armario tanto la masculinidad como la figura paterna. Una línea de reflexión que pocos se han atrevido a transitar después. De todas estas cuestiones y algunas otras habla María Calvo Charro en esta entrevista, con la claridad y valentía que la caracterizan*.


Pregunta: ¿Es la Ley Celaá una sentencia de muerte para la educación diferenciada?

Respuesta: Creo que no, sinceramente. Las comunidades autónomas tienen cierta autonomía en materia educativa y algunas de ellas se están blindando para proteger esta opción. En cualquier caso, siempre nos quedará el reducto de la educación privada. Pero lo cierto es que no se está respetando la libertad de elección de los padres, especialmente en el caso de familias con pocos recursos. Ahora solo pueden elegir entre colegio mixto o colegio mixto.

Pero no creo que suponga una sentencia de muerte, porque es un modelo que está siendo muy demandado. En los últimos años, en Madrid se ha quintuplicado el número de colegios diferenciados concertados. Borrarlos de la faz de la tierra sería un error y una estupidez, porque está dando muy buenos resultados.


No se está respetando la libertad de elección de los padres, especialmente en el caso de familias con pocos recursos

Pregunta: Deme una muestra.

Respuesta: Por ejemplo, se nos llena la boca con la igualdad, y con el afán de que las niñas se interesen más por las carreras STEM (ciencias, tecnología, matemáticas e ingeniería) y está demostrado que las niñas que estudian en colegios diferenciados acceden hasta tres veces más a carreras técnicas. Lejos de servir para abrir una grieta de desigualdad entre los sexos, la educación diferenciada suaviza la grieta que causa la educación mixta, que ha fracasado en su objetivo de impulsar la igualdad de oportunidades.


P.: ¿En qué consiste la educación diferenciada?

R.: No hay un modelo único. Hay muchas variedades. En Francia, en los colegios mixtos dan a las niñas la opción de clases diferenciadas de matemáticas, con unos resultados estupendos. En España, los modelos diferenciados antiguos, privados, lo son totalmente: por un lado, chicos y, por otro, chicas. Sin problema y sin traumas. Los colegios que se han ido implantando en la última década son diferenciados, pero con actividades mixtas, y todos, niños y niñas, en un mismo edificio. Este es el modelo que ha crecido más últimamente. Hay que aclarar que educación diferenciada no es vida diferenciada. Ahora mismo, la educación mixta es una educación ciega sexualmente, que ignora radicalmente las especificidades masculinas y femeninas. Esto conduce a frustración, desencanto y trato injusto. El rendimiento académico es superior, y los datos de selectividad están ahí para acreditarlo. Son tan claros que ni sus detractores los niegan. Su argumento es que los alumnos necesitan socializarse con el sexo opuesto.


P.: ¿Y usted no está de acuerdo?

R.: Creo que hubo un momento histórico en el que fue necesaria la educación mixta, porque la sociedad tenía muchos tabúes y era una sociedad separada sexualmente hablando, pero, hoy por hoy, no le veo sentido. Hoy que la socialización mixta está normalizada en todos los ámbitos, al contrario, son necesarios espacios propios para que hombres y mujeres puedan centrarse en su desarrollo específico. Chicos y chicas no tienen ningún problema en tratar con el sexo opuesto y no se van a traumatizar por estar unas horas separados en pleno siglo XXI. Al contrario, para ellos es muy liberador.


Hoy, que la socialización mixta está normalizada en todos los ámbitos, son necesarios espacios propios para que hombres y mujeres puedan centrarse en su desarrollo específico

P.: ¿Son las chicas las más perjudicadas por la educación mixta?

R.: Lo que nos muestran los datos es que son los chicos los que se están quedando atrás. A las chicas no les está yendo del todo mal, salvo en ciencias, pero ellos tienen un fracaso escolar salvaje, así como problemas de déficit de atención y de hiperactividad. Está accediendo a la universidad tan solo un 40% de hombres; esto a largo plazo puede ser una crisis muy grave. Pero ninguno de estos problemas aparece en la Ley Celaá, que solo contempla algunas medidas especiales dirigidas a las alumnas. Parece que si eres chico te tienes que apañar solo.


P.: ¿Hay alguna explicación para esto?

R.: Creo que tiene que ver con que a los niños no se les trata como niños, sino como niñas defectuosas. Ellos tienen mucha más necesidad de actividad física que las niñas, por la testosterona, y se pretende que estén igual de quietos que una niña, que no tiene esas necesidades. Como consecuencia de esto, tres de cada cuatro expedientes disciplinarios son de chicos. Y el 80% de las hiperactividades son diagnosticadas a chicos, cuando el 70% de ellas son probablemente falsas. Hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría del profesorado son mujeres -en infantil y primaria más del 85%- con una terrible incomprensión hacia las actitudes masculinas. No se acepta que tienen una forma de relacionarse más física y en cuanto hay algún encontronazo con las chicas se les tacha de violentos o machistas. No podemos estar patologizándolos constantemente. Estamos generando mucha frustración. Por todo esto, especialmente para los varones es muy interesante la educación diferenciada.


P.: ¿La Ley Celaá es compatible con los últimos pronunciamientos del Tribunal Constitucional, que rechazaban que la educación no mixta fuera discriminatoria?

R.: La Ley Celaá va absolutamente en contra de la última jurisprudencia del Supremo y del Constitucional. En el caso del Constitucional es que sus sentencias dejan claro que esta educación no discrimina, que es conforme a los acuerdos internacionales y que es legítima, válida y legal. Sin embargo, la Ley Celaá actúa como si el Constitucional no se hubiera pronunciado al respecto. Sorprende.


La Ley Celaá va en contra de la última jurisprudencia del Supremo y el Constitucional

P.: Pablo Iglesias ya ha dejado claro de qué va esto: «Se terminó la segregación por sexos en las escuelas financiadas con fondos públicos. El bloque de Colón crispará e insultará, pero no nos devolverán al pasado. Avanzamos», ha escrito en un tuit.

R.: Esto sí que me parece retrógrado e inmovilista. Estamos viviendo en el pasado con la educación mixta en España. En Islandia están dando premios de innovación pedagógica a los colegios diferenciados, porque se dan cuenta de que son un instrumento útil para fomentar la igualdad; en Estados Unidos están creciendo sin parar; en Australia están superfomentados porque son la novedad absoluta; en Corea del Sur lo mismo… Somos unos atrasados. Llevamos más de medio siglo con la educación mixta que, por cierto, comenzó con Franco. Ahora mismo lo que es del pasado es este modelo anticuado, tal y como se aplica en España. Eso es lo que está obsoleto. Las declaraciones de Iglesias demuestran su ceguera y dogmatismo. Me da vergüenza que haya un político que pueda creer en esta idea de la igualdad a martillazos, que nos perjudica a todos.

* Transcribimos la primera parte de la entrevista de Vidal Arranz a María Calvo, publicada en El Debate de Hoy, el 7 de diciembre de 2020.

Foto: El Debate de Hoy


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