Educar en igualdad, respetar la diversidad

Actualizado: jun 14

La nueva Ley de Educación


A Ley de Educación (LOMLOE), más conocida como Ley Celaá, ha genera­do cierta polémica por va­rias razones. Una de ellas es su discutible concepto de li­bertad educativa y su escasa compren­sión de la educación concertada. No es al­go de poca entidad, teniendo en cuenta que son millones las familias que eligen ese tipo de centros.

Más allá de la polémica, la ley no pare­ce responder a ese deseo compartido de que las normas generales que se refieren a la Educación sean fruto de un amplio consenso. Nos jugarnos demasiado como para someterla a las tensiones de la pola­rización política. Este debate reclama se­renidad y lucidez.

Entre las medidas de la nueva ley, figu­ra una disposición adicional que deniega el concierto a los colegios de educación diferenciada: aquellos que separan por sexo en determinados cursos académi­cos. En los últimos días, se han sucedido algunas declaraciones con motivo de su aplicación en Navarra.

La experiencia de Irabia-Izaga


Me permito aprovechar el debate abierto para explicar la posición del cole­gio Irabia-Izaga, en el que han deposita­ do su confianza más de 4.000 familias y 7.000 alumnos y antiguos alumnos desde su creación en1964, en las barriadas más populares de la Chantrea.


Durante 57años, esas familias, mu­chas navarras y también inmigrantes, han participado en un proyecto educati­vo que les ha ayudado a desarrollarse profesionalmente, rompiendo barreras y diferencias sociales. La mayor parte de ellas no habrían estado en condiciones de afrontar los gastos de un centro priva­do. Como muchos otros colegios de nuestra Comunidad, aspiramos con nuestro trabajo y con la ayuda de los conciertos a disminuir las desigualdades y ampliar las oportunidades.


La igualdad de oportunidades entre sexos es otro principio irrenunciable en una sociedad democrática. Para llegar a ese objetivo hay muchos caminos. Niños y niñas tienen igual dignidad e iguales derechos, pero pueden tener distintos procesos de maduración y modelos de aprendizaje particulares. En algunos ca­sos, la educación diferenciada es una alternativa adecuada para atender los dife­rentes ritmos de maduración. La diferen­ciación permite la personalización y ayuda a alcanzar una igualdad de oportunidades real para todos, mediante una atención individual. De hecho, hay numerosas experiencias de la vali­dez del modelo, espe­cialmente para las alumnas. Tal vez por eso el presidente Barack Obama incluyó es­ta opción en la red escolar de Estados Unidos, y hoy es una realidad en más de un millar de centros públicos de todo el país.


Algunos consideran que la educación diferenciada segrega a los jóvenes y re­fuerza los estereotipos de género. Si fue­ra cierto, las familias y los profesores se­ríamos los primeros en no querer ese modelo. Es más, el Estado debería no so­lo impedir el acceso a los fondos públicos, sino que tendría la obligación de cerrar un centro de este estilo.


En Irabia-Izaga defendemos la igualdad efectiva y el empoderamiento de la mujer. De la misma manera que conde­namos el machismo y cualquier forma de violencia de género. La educación dife­renciada está basada en la igualdad y en el respeto a las diferencias. Los miles de antiguos alumnos lo atestiguan.


La clave del debate es el respeto a la diversidad


No sostengo que la educación diferen­ciada sea mejor o peor que ninguna otra. Todas las que respetan la ley, los princi­pios de la convivencia democrática y las expectativas de las familias, son legíti­mas y merecen el apoyo dela sociedad. Tan sólo alzo la voz para defender un pro­yecto educativo que tiene demanda so­cial en Navarra, arraigado en los sistemas público y privado de los países de la OCDE y amparado por el Tribunal Cons­titucional en numerosas sentencias.


Pienso que la clave del debate es el res­peto a la diversidad y el peligro del abuso de las mayorías. La calidad democrática se mide por el respeto a las opiniones di­ferentes, la capacidad de dialogar con quienes no piensan de igual manera, el deseo de buscar puntos de encuentro que nos permitan convivir en paz. Entendi­miento, más que enfrentamiento. Com­patibilidad, más que confrontación.


Y no hablo de utopías. Es algo que vie­ne sucediendo en Navarra desde hace dé­cadas. Aquí conviven la enseñanza públi­ca, la privada y la concertada. Se ofrecen modelos educativos distintos, de acuerdo con las preferencias de las familias. Na­die excluye al otro, nadie ejerce una superioridad moral sobre los demás. Vivimos en una tierra de igualdad y de diversidad.


Desde su nacimiento, miles de fami­lias navarras han demandado al colegio Irabia-!zaga una educación inspirada en el humanismo cristiano y caracterizada por el protagonismo delas familias, la tutoría personal, la calidad académica, la innovación y la importancia de las huma­nidades . Compartimos los valores de igualdad, justicia, solidaridad, atención a las diferencias y búsqueda del progreso. Estos valores nos llevan a respetar todas las opciones educativas; y a pedir respeto también para la nuestra.


Si los principios inspiradores fueran otros; si en la práctica el modelo no fun­cionara; si las familias no estuvieran sa­tisfechas; si los antiguos alumnos mos­traran comportamientos socialmente re­chazables. En resumen, si la experiencia no fuera positiva, entendería una revi­sión radical del modelo. Si todo eso no su­cede, sino más bien lo contrario: ¿es lógi­co limitar la diversidad por diferencias ideológicas?


Artículo de Míkel Elía, Director del Colegio lrabia-lzaga, en Diario de Navarra, 6 de marzo de 2021

Foto: Multimedia de Wix. Sesión de tutoría­

Nota del editor: Los destacados en negrita y los ladillos son nuestros

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