Guerra a los chicos

Actualizado: jun 14

«Ser un chico normal es un gran riesgo en el aula de hoy. Los chicos tienden a ser desorganizados e inquietos. Algunos son conocidos por ser ruidosos y difíciles de manejar ¿Te recuerda a algún chico que conoces?»


Christina Hoff Sommers del American Enterprise Institute, describe en este vídeo de cinco minutos elaborado para la PragerU, cómo el sistema educativo actual perjudica a los niños. En general, la apuesta curricular y el tipo de actividades que se promueven en los colegios —en los que abundan mayormente las maestras y profesoras— pueden dificultar algunos aspectos del natural desarrollo de los varones.


Cada vez más, nuestras escuelas tienen menos paciencia respecto a lo que unas pocas décadas atrás se hubieran descrito como "chiquilladas". El psicólogo Michael Thompson ha observado acertadamente que «el comportamiento de las niñas es el estándar de oro en las escuelas y los niños son tratados como niñas defectuosas».


Como resultado, estas "niñas defectuosas" no van bien académicamente. En comparación con las niñas, los chicos obtienen calificaciones inferiores, ganan menos premios y son mucho menos propensos a ir a la universidad.


Los muchachos languidecen académicamente, mientras que las muchachas prosperan. En una economía cada vez más basada en el conocimiento, esto no es una receta para triunfar en la sociedad. Tenemos que empezar a pensar en cómo podemos hacer que nuestras escuelas primarias sean más amigables con los chicos.


Hoff Sommers propone cuatro reformas que serían muy buen comienzo.


1. Convertir a los chicos en lectores.

En todos los grupos de edad, y en todas las clasificaciones por origen étnico, los chicos obtienen resultados más bajos que las chicas en las pruebas nacionales de lectura. Las buenas habilidades de lectura son fundamentales para el éxito académico y laboral. Un importante estudio en el Reino Unido descubrió, como era de esperar, que las chicas prefieren ficción, revistas y poesía, mientras que los chicos prefieren el cómic y la no ficción.


Los chicos, que se espantarían si se les obligara a leer La casa de la Pradera, quedarían fascinados por el Libro Guinness de récords. Los chicos leerán si se les da materiales que les interese. Si está buscando sugerencias de libros que han demostrado ser irresistibles para los chicos, vaya a guysread.com.


2. Inspirar la imaginación masculina.

El famoso instructor de escritura Ralph Fletcher sostiene que muchos maestros toman lo que se llama "la poesía de la experiencia", como lo ideal para la clase. Narraciones personales llenas de emoción e intimidades -historias que las chicas escriben comúnmente-, son apreciadas; mientras que las historias de acción que describen una competición de monopatines o un monstruo devorando una ciudad no son valorados. Hace poco leí sobre un estudiante de tercer grado en el sur de California, llamado Justin, a quien encantaba la ciencia ficción, los piratas y las batallas. Una maestra alarmada convocó a sus padres para hablar sobre un dibujo que el chico, de 8 años, había hecho de una lucha a espada que incluía varias cabezas decapitadas. La maestra expresó grave preocupación por los valores de Justin. El padre del niño estaba asombrado, no por el dibujo de su hijo, que para él era típico de un chico, sino por la sobreexcitación de la profesora y su reacción centrada en estereotipos del sexo femenino.


Si los chicos están constantemente sujetos a la desaprobación por sus intereses y entusiasmos, serán propensos a descolgarse y quedarse atrás. Nuestras escuelas necesitan trabajar a favor, no en contra, de la imaginación activa de los chicos.


3. Cero a la tolerancia Cero.

Los niños tienen casi cinco veces más probabilidades de ser expulsados del preescolar que las niñas. En los grados K-12, los niños representan casi el 70% de las expulsiones, a menudo por actos menores de insubordinación y a veces por conductas enteramente inocentes.


No pasa una semana sin una noticia acerca de un chico que tuvo problemas en la escuela por la política de tolerancia cero. Josh Welch, de 7 años, fue enviado recientemente a casa desde su escuela de Maryland por mordisquear las esquinas de una Pop-Tart de fresa para darle la forma de una pistola. Josh -como muchos otros niños castigados por violar políticas de tolerancia cero- era culpable de nada más que ser un típico niño de 7 años.


4. Fomentar el recreo.

Lo creas o no, el recreo pronto puede ser una cosa del pasado. Según un resumen de una investigación de Science Daily, desde la década de 1970, los estudiantes han perdido cerca del 50% de su tiempo de juego al aire libre. Juegos que les gustan mucho han desaparecido de los patios escolares. En las escuelas de todo el país, juegos como dodgeball, red rover e incluso tag han desaparecido: demasiado perjudiciales para la autoestima o demasiado violentos, son las excusas usuales. Una popular guía de aula sugiere que el «tirón de la guerra» sea reemplazado por «abrazo de la paz».


Los chicos necesitan quemar energía. Tienen que ser libres de jugar a juegos con los que disfrutan. Mantenerlos encerrados en el interior todo el día no les ayudará a aprender.


A medida que nuestras escuelas se vuelven más centradas en los sentimientos, más libres de competencia y mas sedentarias, se alejan más de las necesidades de los chicos. Hay que revertir las tendencias de aversión a los muchachos.


El mal rendimiento masculino es preocupación de todos. Estos son nuestros hijos. Estos son los jóvenes con quienes nuestras hijas construirán un futuro. Si los chicos tienen problemas, nosotros también.

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