¿Deben las escuelas reflejar la sociedad que tenemos, o la que queremos?

Irlanda es un país sobresaliente en cuanto a educación diferenciada; por motivos históricos, un elevado porcentaje de escuelas sigue este modelo.


Sin embargo, le está alcanzando la ola de la imposición de la coeducación. De momento, el paso de algunas pocas escuelas diferenciadas a mixtas obedece a decisiones de los padres, generalmente impulsadas por los equipos directivos -no es un cambio movido por las bases-; pero ya hay iniciativas políticas que quieren imponer la coeducación sin atender al derecho de los padres a decidir la educación que quieren para sus hijos.


Con el título Q&A: ¿Los cambios en Joey's muestran que la educación diferenciada está a punto de desaparecer en Dublín? (3 de junio de 2022), Andrew Lynch hace una serie de preguntas y respuestas que comentamos a continuación.


Lo primero que llama la atención es la inconsistencia de los argumentos para proponer la coeducación, no digamos ya para imponerla.


“St Joseph's tiene una sólida tradición de excelencia junto con la evolución”, dice el director Séan Stack, “y estos cambios nos permiten ser los primeros en adoptar las necesidades sociales”.


Stack tiene que contraponer la "evolución" a la "sólida tradición de excelencia", para justificar el cambio, sin explicar hacia dónde se va a evolucionar con la admisión de niñas: ¿hacia la mediocridad? Stack apela a unas vagas "necesidades sociales".


Más explicitas son las respuestas a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los principales argumentos para enseñar a niños y niñas juntos?


Los defensores dicen que las escuelas deben reflejar las comunidades fuera de sus puertas. Creen que es artificial separar a hombres y mujeres en el aula cuando no tenemos guarderías, universidades o lugares de trabajo de un solo sexo.


Quizás lo más grave es que algunos temen que mantener a los niños separados de las niñas durante sus años de formación pueda generar una cultura machista y conducir a la violencia contra las mujeres. Según un influyente estudio estadounidense de 2011 llamado 'La pseudociencia de la escolarización de un solo sexo' publicado en la revista Science , "existe evidencia de que la segregación sexual aumenta los estereotipos de género y legitima el sexismo institucional".


¿Deben las escuelas reflejar la sociedad que tenemos, o más bien la que queremos? De hecho una escuela es un ámbito cerrado, en la que se discrimina por edad, inicial del apellido, horario... Es un microcosmos pensado para facilitar la educación que no puede dar esa sociedad de la que se aparta a los niños por razones operativas. Para socializar ya está esa misma sociedad (familia, vecindario, actividades) en la que los niños están inmersos la mayor parte de su tiempo.


En cuanto a los estudios, hay que ir con cautela, porque algunos solo buscan confirmar sus presupuestos. Esto es muy claro en la cuestión del "machismo" y los estereotipos de género. Muchos otros estudios señalan que no existe evidencia de que las escuelas refuercen estereotipos, es más, han comprobado todo lo contrario: las escuelas diferenciadas son mucho más seguras y estimulantes para ellas, y mucho más centradas en el aprendizaje y atractivas para ellos.


Lynch avanza con la pregunta siguiente: ¿Qué nos dice la investigación científica?


Frustrantemente, no hay consenso a pesar de muchos estudios de todo el mundo. Si bien algunas escuelas irlandesas de un solo sexo obtienen resultados impresionantes en los exámenes, eso puede deberse a que están concentradas en áreas más ricas donde los padres pueden brindarles a sus hijos ventajas especiales.


El proyecto de investigación importante más reciente aquí fue llevado a cabo por el profesor Emer Smyth del Instituto de Investigación Económica y Social en 2015.


“Cuando ajustamos la clase social y la capacidad previa, no encontramos diferencias significativas en los resultados académicos de los estudiantes de escuelas mixtas y de un solo sexo, ya sea en Junior o Leaving Cert”, dijo la Sra. Smyth a The Irish Times . “Hubo una variación mucho mayor entre las escuelas de diferentes niveles de ventaja, ese es el verdadero problema”.


Parece que ajustar la clase social y la capacidad previa debería ser el verdadero objetivo de las políticas educativas, y no imponer la coeducación. De hecho, la educación diferenciada es un potente factor de estos ajustes, no ha más que ver, por ejemplo, la experiencia de The Eagle Academy.


Además, cuidado con esconder con este argumento de las diferencias sociales la realidad y la experiencia cotidiana y universal: a igualdad de clase social y capacidad previa, las escuelas diferenciadas obtienen resultados mejores, no significativos en algún caso; pero mucho mejores tanto académicos como de socialización, en muchos otros.


Todo esto sin entrar en la libertad de educación y el derecho-deber de los padres en la educación de sus hijos.

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