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Cuando el sexo influye

«No entiendo por qué en nuestro entorno se priva a la escuela concertada de la libertad de elegir la educación diferenciada»


Según serios estudios de psicología social, las etapas de la vida donde el ser humano es más feliz suelen ser las primeras y las últimas, mientras que las centrales, ya sea por las convulsiones de la adolescencia o por las inquietudes de la crianza y la búsqueda de la estabilidad laboral, tienen siempre un componente de angustia que, además, se ha convertido en sello de identidad en las nuevas generaciones, fruto de la incertidumbre económica pero también de otro tipo de frustración, la generada por la idea, absurda, de la que todo deseo es un derecho y, en consecuencia, debe ser satisfecho.


Si el gran trauma después del de la salida del claustro materno es empezar a andar, durante la adolescencia se produce otro muy importante como es el descubrimiento de la sexualidad, y suele tener un comprensible efecto de distracción en relación con el aprendizaje en las aulas, más aún en tiempos de redes y ciberespacio, cuando el acceso a la pornografía desde muy tempranas edades sexualiza indumentarias y comportamientos en los espacios de relación educativos como nunca antes había sucedido.


Esta constatación no es, evidentemente mía. Solo estoy añadiéndome a las que se hicieron en la Young Women's Leadership School (Escuela de Liderazgo Femenino) de Brooklyn, Nueva York, donde bajo la dirección de Talana Bradley y desde 2008, se ha conseguido que más de la mitad de sus alumnas obtengan la máxima calificación del Departamento de Educación de Nueva York y que todas accedan a la universidad, en un país donde sólo una cuarta parte de la gente nacida en zonas pobres accede a la educación superior. Como aseguran sus estudiantes en un documental realizado por el centro, la ausencia del sexo masculino en las aulas les permite estar más concentradas, “no tener que preocuparme por mi aspecto físico”, “sentirnos más poderosas”, “no tener que competir por la atención de un hombre”.


El de Brooklyn no es el primer centro de la Young Women's Leadership School, ya que desde 1996 existe uno en Harlem. La educación diferenciada siempre ha existido, pero en el contexto actual, y sobre todo para los entornos más desfavorecidos, se trata de una oportunidad a la que sólo la gente acomodada tiene acceso, llevando a sus hijos a internados extranjeros, donde la “segregación” es un valor educativo de eficacia. No entiendo por qué en nuestro entorno se priva a la concertada de esa libertad de escoger. Gran error de los presupuestos de la Generalitat de este año en materia educativa y sobre todo un agravio para las clases más desfavorecidas. En mi caso, un instituto público de antes de las reformas y que mantuvo la educación diferenciada durante años después de la muerte de Franco, me permitió sobresalir en la universidad.

 

Fuente: Quan el sexe influeix, artículo de Montserrat Nebreda, 11 de enero de 2023

Foto: Multimedia de Wix (Estudiantes)


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