La repetición de curso se ceba con los chicos

La OCDE advierte de que el 60% de los alumnos que no promocionan son varones.


Una información de Olga R. Sanmartín para El Mundo, del 17 de septiembre pasado, recoge algunos datos del informe educativo anual de la OCDE, que ha reabierto el debate sobre si la perspectiva de género en la educación, que hasta ahora se ha centrado en las alumnas, debería incluir también a los alumnos; sobre si la escuela mixta perjudica a los chicos. Lo que queda cada día más probado es que la escuela diferenciada ofrece soluciones de éxito.


Los chicos son los perjudicados


El informe constata que los chicos maduran más tarde que las chicas, leen menos, hacen menos deberes, juegan más a videojuegos, son más movidos en clase y tienen menos clara la importancia que tendrán los estudios para su futuro.


Además, les faltan referentes masculinos en una escuela formada mayoritariamente por maestras. Estas son algunas razones aportadas por los expertos que podrían explicar por qué la repetición de curso, al igual que el abandono escolar temprano, afecta más a los varones.


Según esta información, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señala a España por ser el país con más repetidores de curso en la ESO (y el segundo en Bachillerato), y quiso enfatizar que el 60% de estos alumnos son varones. No es distinto a lo que ocurre en otros países, pero aquí sucede algo que le ha llamado la atención a este organismo internacional: «En la mayoría de países los chicos son más propensos que las

chicas a cursar una FP equivalente al nivel de la Secundaria superior. No es el caso de España», advierte.


Se produce, por tanto, un freno al final de la enseñanza obligatoria que lleva a que muchos más chicos que chicas dejen los estudios en vez de optar por la vía con salidas de la Formación Profesional. Mientras tanto, las chicas van más al Bachillerato y se gradúan en la universidad en mayor proporción.


¿Qué les pasa a los chicos? ¿Por qué para muchos estudiar es un sacrificio?


«La repetición es mayor entre los chicos, entre muchos factores, por las diferentes fases de maduración. Las chicas son más conscientes de la importancia de los estudios en la adolescencia, mientras que los chicos valoran más el presente que el futuro. Y otro factor ligado también a la maduración: los problemas de comportamiento en clase son mayores con los alumnos que las alumnas», responde Ismael Sanz, vicerrector de Calidad de la

Universidad Rey Juan Carlos y ex director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa.


Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, ve un «sesgo desfavorable a los chicos» que «no sólo afecta a la repetición sino a las calificaciones, a su visión por los docentes, a la orientación, a la disciplina y prácticamente a todo, particularmente en la adolescencia». Habla de diferentes procesos de madurez, de las «distintas expectativas» que chicos y chicas tienen sobre la escuela, del «efecto diferencial» de haber ampliado la escolarización obligatoria hasta los 16 años y de la «feminización masiva del cuerpo docente».


«Quienes están al frente de las aulas son mujeres. En Cataluña se ha pasado de un 70% de maestras y un 30% de maestros en los años 80 a un 90% de maestras y un 10% de maestros

en la actualidad», señala Jaume Camps, profesor de Sociología de la Educación en la Universitat Internacional de Catalunya. «La consecuencia es clara: así como las escuelas se

fueron convirtiendo en mixtas, el profesorado se ha segregado de forma que muchos chicos terminan la Primaria sin haber tenido nunca un tutor de su mismo sexo». Camps cree que «los chicos tienen menor rendimiento, junto a más rechazo a la escuela, porque se percibe

que es una institución pensada para chicas».


Es la misma tesis del filósofo Gregorio Luri o la escritora Camille Paglia: la posible existencia

de una escuela blandita donde no estén demasiado bien vistos valores como la ambición, el honor o el coraje y donde no se dé la suficiente importancia a la actividad física. Un ejemplo sería esa tendencia a prohibir la pelota en el patio porque se «invisibiliza» a las chicas.


Otra de las razones citadas es que los chicos leen menos que las chicas y eso hace que ellas estén más avanzadas en una de las actividades más importantes de la escuela: la lectoescritura. Más del 75% de los estudiantes de 15 años reconoce que le dedica a la lectura menos de media hora al día frente a un 43% de las alumnas, según el informe PISA, que ha detectado que ellos pasan más tiempo jugando videojuegos y menos haciendo deberes que ellas, a pesar de que cada hora de tareas se traduce en cuatro puntos de ventaja en el rendimiento escolar. «Los chicos perciben esa diferencia y se dan cuenta de que las chicas aprenden esas destrezas lingüísticas con mucha más rapidez y facilidad», indica Camps.


Alienación masculina


Se podría estar produciendo, así, una especie de alienación masculina al que se añade, según el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona Álvaro Choi, una percepción de que hay «facilidad para conseguir puestos de trabajo de reducido valor añadido». ¿Tiene sentido poner medidas específicas para los chicos? «Sí», responde Choi. «Creo que una mejor orientación desde los centros puede resultar útil para cerrar esa brecha. En el fondo se trata de modificar expectativas de esos alumnos. Creo que la profundización en el modelo dual, con todas las limitaciones que sabemos que tiene para España, también será útil para mantener enganchados a los chicos».


«Del mismo modo que existen planes para evitar el bullying o eliminar estereotipos de género, me parece urgente analizar qué está pasando a nuestros chicos y desarrollar

instrumentos efectivos para terminar con esa desigualdad», coincide Camps.


Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela, acaba de terminar un estudio sobre la repetición en España que concluye

que «las políticas compensatorias que se aplican de un modo generalizado en el sistema educativo podrían estar siendo poco efectivas». Pide evaluarlas y «adoptar medidas de

prevención previas a a que la repetición se consume» en vez de, como quiere el Gobierno, «eliminar de facto la repetición».


Fernández Enguita dice que «comprender que hay diferencias, vengan de donde vengan, en la posición y la respuesta de chicos y chicas ante la escuela parece la primera premisa para una escuela que se quiere inclusiva y respetuosa de la diversidad».


Foto: Multimedia de Wix: Aburrido en clase

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