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La brecha de género en educación persiste y tiene consecuencias duraderas

La OCDE lo atribuye a que los niños hacen menos deberes y juegan más a videojuegos. Ellas sacan peor nota en Matemáticas y Ciencias por "miedo a fallar"




Los chicos españoles llevan casi un curso académico de retraso respecto a las chicas en Lectura. En el último informe PISA, los alumnos de 15 años sacan 464 puntos frente a los 490 que logran las alumnas. Ellos abandonan más el instituto, están más predispuestos a tener malas notas y van menos a la universidad, pero las adolescentes obtienen peores resultados en Matemáticas (478 frente a 485) y en Ciencias (482 frente a 484) y terminan escogiendo carreras peor pagadas.


La OCDE hace público hoy un informe con datos nuevos sobre España y otros territorios pertenecientes a este organismo internacional que advierten de «la persistencia de las brechas de género en la educación». «Diferentes competencias llevan a diferentes oportunidades», afirma el trabajo, que observa tendencias muy similares -y menos malas que en décadas pasadas- en buena parte de los países.


«Ellas van mejor, en general. Siempre han sido mejores en Lectura y cada vez tienen mayor desempeño en Matemáticas y Ciencias. Ahora terminan más la Secundaria y van más a la universidad que los chicos, pero eligen pocas carreras STEM [las siglas en inglés de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas]», resume Marta Encinas-Martín, autora del informe y embajadora de Género en la Educación de la OCDE.



El informe encuentra que los quinceañeros españoles son más propensos a tener bajos resultados de forma generalizada, pero sobre todo en Lectura. Hay casi un 30% de alumnos que no llegan al nivel mínimo por un 20% de alumnas. ¿Por qué? «Análisis previos de PISA sugieren que los chicos tienden a pasar menos tiempo que las chicas haciendo deberes. En varios países, está positivamente correlacionado con el desempeño del alumno. Hacer deberes regularmente puede ayudar a los estudiantes a consolidar su aprendizaje o simplemente puede ser un signo de compromiso, entendido como demostraciones conductuales de esfuerzo, tiempo y persistencia para lograr los resultados deseados».


Disfrutan menos leyendo

El trabajo habla también de una asociación entre los resultados académicos y el disfrute con la lectura, que se produce con menor frecuencia entre los varones. «Los mejores lectores tienden a leer más porque están más motivados para leer, lo que les lleva a mejorar el vocabulario y las habilidades de comprensión», apunta.


Otras de las razones que señala el estudio de la OCDE es que los chicos pasan más tiempo frente a las pantallas y, sobre todo, jugando a videojuegos. «Los alumnos que usan internet de forma intensiva (más de seis horas al día) tienen peor desempeño académico, particularmente cuando lo utilizan entre semana», afirma el estudio.



¿Y cuáles son los motivos del peor logro de las chicas en Matemáticas y ligeramente más bajo en Ciencias? «Tienen menos confianza en sí mismas en su capacidad para resolver problemas de estas asignaturas. Incluso las alumnas sobresalientes son más propensas a expresar fuertes sentimientos de ansiedad respecto a las Matemáticas», responde el informe.


Prejuicios de padres y profesores

Además, «las estudiantes tienden a temer las evaluaciones negativas de los demás más que los chicos y están más ansiosas por cumplir las expectativas que los otros tienen hacia ellas». «Este miedo a fallar y la falta de confianza en sus habilidades» va unido, según el trabajo, a que «los padres todavía albergan estereotipos sobre las carreras profesionales de las chicas y los chicos». En todos los países analizados, los progenitores son más propensos a esperar que sus hijos, más que sus hijas, trabajen en áreas STEM. El estudio también asegura que los propios profesores tienen «prejuicios conscientes o inconscientes sobre las fortalezas y debilidades de los chicos y las chicas».


Aunque la OCDE constata que tanto los alumnos como las alumnas «estudian más» ahora que en décadas pasadas, aún persisten diferencias que comienzan en Primaria. La brecha en Lectura desfavorable para los hombres desaparece en la edad adulta e incluso se invierte, pero, al crecer, ellos continúan teniendo ventaja con los números. «La diferencia en Matemáticas cuando son adultos es notable. A las mujeres les conviene mucho estudiar porque sus ingresos son mayores que si no lo hacen. Para los hombres, la diferencia no es tan grande, aunque existe. Por eso la elección de la carrera puede jugar un rol importante», señala Encinas-Martín. Sólo el 19% de las chicas brillantes en Matemáticas y Ciencias quiere trabajar en carreras de ciencias o en ingenierías, frente a un 34% de los chicos con sus mismas notas.


 

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