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La asombrosa realidad de los colegios diferenciados de chicas

Cada año, las alumnas de 4º de la ESO del colegio femenino Chaumond sorprenden en España, Francia y Europa con sus robots a universitarios y profesionales del sector.


Se podría pensar que el sistema educativo occidental ha alcanzado la igualdad para niños y niñas, sea cual sea su procedencia social y que solo queda por ajustar algunos flecos. Nada más lejos de la realidad: la brecha de género que ahora perjudica a los chicos es un problema serio, y los estereotipos que limitan a chicos y chicas se mantienen con tozudez.


Ambos problemas, estereotipos y brecha se superan muy bien en la Nueva Educación Diferenciada. Pero hay más. La educación diferenciada es capaz de elevar a las chicas al siguiente nivel. Veamos algunos ejemplos.


Chicas que construyen robots

Un reportaje del periódico Innovaspain recoge el caso del colegio internacional francés Union-Chrétienne de Saint Chaumond, de Madrid. Hace seis años, un profesor de Física y Química, anteponiéndose a lo que será una dinámica esencial en los próximos años, decidió crear una asignatura opcional llamada Robótica. En esta, sus alumnos aprenderían a programar con plataformas preestablecidas para ello, a montar sus propios robots, a recaudar dinero para ir a competiciones o, simplemente, a comprender qué es lo que rodea a un sector que implica mucho más de lo que es a simple vista. ¿Alumnos? No, no eran alumnos. El colegio Chaumond está formado exclusivamente por chicas, dándole un plus especial al proyecto; una auténtica rara avis en el mundo de la tecnología.


Como colegio francés que es, el Chaumond siempre participa en el Campeonato de Francia, un referente en las competiciones de robótica. Pero también han luchado en el Campeonato de España, ganando incluso algún certamen frente a otros colegios y universidades, o en el Europeo. La sorpresa entre los participantes, comentan, suele ser mayúscula. Niñas de 15 a 16 años quedan por delante de ellos, y los rivales ni siquiera saben por qué. El secreto puede estar, como afirma Leticia Yravedra, jefa de Estudios del centro, en la total libertad que les da el actual responsable del proyecto, el profesor Jean Louis Benavente. “Queremos que sean ellas las que se impliquen, las que busquen financiación, las que quieran competir. Les ayudamos en lo que podemos y en lo que nos piden, siempre dentro de unos límites”.


O quizá sea el descubrimiento de un mundo que para ellas era desconocido, y que se torna apasionante una vez que empiezan a crear algo desde cero. Ni ellas mismas saben explicar el porqué de su elección –no hay que olvidar que todavía es una optativa–. Además, cabe destacar que la asignatura, dos horas en la tarde del viernes, van después de la finalización de las clases, a las tres del mediodía. “Y, aún así, pudiendo tener la tarde libre, escogieron una materia que les roba más tiempo del estrictamente establecido para ello”, apunta Benavente, el profesor”.

El grupo de Robótica del colegio Chaumond podría entenderse como cualquier otro grupo de jóvenes que hacen un proyecto de estas características. “No son más que chicas haciendo un robot”, podría pensarse. Pero ni por asomo hay que catalogarlas de ese modo. Las reacciones de equipos universitarios y profesionales ante el trabajo de estas niñas son merecidos. Porque les ganan en su propio terreno. En Francia, donde compiten algunas de las universidades y escuelas más potentes de este sector, a veces no logran ganarles. Son el equipo más joven y, por supuesto, el único integrado por mujeres. “Cada vez que vamos allí todo el mundo nos pregunta lo mismo: cómo. Yo no puedo explicarlo. Son ellas mismas las que se organizan, salvo momentos puntuales. Yo ya me he acostumbrado”, explica Benavente.


Algunas chicas han encontrado su vocación a través de la Robótica, aunque no quieran dedicarse implícitamente a ello. Unas querían dedicarse a la Medicina y ahora se plantan Biomedicina; otras han descubierto su vocación por la Economía gracias a la autofinanciación del proyecto. Muchas simplemente quieren seguir estudiando lo que ya habían decidido, pero admitiendo el aprendizaje que les ha supuesto trabajar juntas: creación de proyectos, cooperación, competición. Se habla mucho del papel de la mujer en el mundo de la innovación, concretando puestos de trabajos, cuando la solución puede estar, simplemente, en ver qué ramas van escogiendo. “Que los chicos sean más en este tipo de carreras es por moda”, considera una de las alumnas. A lo mejor es cierto, ningún análisis demuestra lo contrario.


Todo el mundo parece asombrarse del trabajo de un grupo compuesto únicamente por mujeres; una rara avis dentro del mundo de la tecnología. Las únicas que no parecen tenerlo en cuenta son las propias alumnas. De un colegio exclusivo de chicas, se lo toman con total normalidad. El redactor intenta, en vano, preguntarles por este hecho. “Sí, se sorprenden, pero bueno” es lo único que aciertan a decir. Ellas van al Campeonato de España, de Francia y al Europeo con el único objetivo de hacerlo lo mejor posible. Los profesionales ganarán, de eso no hay duda, pero si quedan entre las primeras –como suele ocurrir–, mejor que mejor. El hecho de ser ejemplo para otras, desde la juventud, no las responsabiliza. Solo van a los torneos a dar lo mejor de sí. Si dejan huella, algo más que se llevan en una mochila llena de experiencias.


Colegio Sansueña: el mejor de Aragón en la EvAU 2023


Otro ejemplo es el las alumnas del colegio diferenciado femenino de Fomento en Zaragoza, que han conseguido un 100% de aprobados, con un 7,9 de nota media sobre 10. Sansueña se convierte así en el centro educativo nº1 de Aragón en el ranking de la Evaluación para el Acceso a la Universidad, tal y como revelan las estadísticas oficiales publicadas correspondientes a la convocatoria del curso 2022/2023.


Además, ha alcanzado los primeros puestos en asignaturas como Inglés, Biología, Química y Economía, consiguiendo ser el nº1 en Historia de España y Matemáticas II.


Unos datos reveladores que, tal y como señala la directora del colegio Sansueña, Carmen de Lasala, “son el resultado de la profesionalidad, el esfuerzo y dedicación de nuestro profesorado verdaderamente comprometido con la calidad educativa y personalizada de nuestro proyecto educativo, del apoyo y la confianza por parte de nuestras familias, y como no, del trabajo realizado por las alumnas”.


Las alumnas son las principales protagonistas “por cómo han sabido responder a los objetivos marcados, con generosidad, esfuerzo, responsabilidad y gran entusiasmo, valores transmitidos que han adquirido y las preparan para la vida”.


 

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