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Alfonso Salazar | “Tienes que educarte con los de tu misma condición, porque las mujeres están a una gran altura y no puedes competir.”

 A Alfonso Salazar (A Coruña, 1966) le gusta caminar por su ciudad casi tanto como dibujar (dibuja a todas horas).


Empresario, azote de los políticos locales y firme defensor del asociacionismo, pasó de los Jóvenes Empresarios a crear otra agrupación, Ascega, en plena crisis. En parte porque ya no era tan joven y en parte por defender a sus compañeros: “Se demonizaba al empresario; parecía que la culpa la tenían los que ponían los ladrillos y era de quienes daban dinero a todo el que entraba por la puerta –argumenta–; hemos hecho mucha labor, casi psicológica, porque hubo mucha gente que quedó muy tocada”.


La suerte de ir a un colegio diferenciado

En una entrevista concedida a Doda Vázquez, Salazar rememora, entre otras muchas cosas, sus estudios en un colegio diferenciado, solo para chicos: “Recuerdo haber estado rodeado siempre de gente buena, muy culta y luego tuve suerte de ir a Peñarredonda”.


Ante la extrañeza de la periodista, que duda de que ir a un colegio diferenciado sea una suerte, el empresario se reafirma: “Para mí, sí. Tuve unos profesores fuera de serie y era un colegio en el que te acostumbraban a ser libre y a pensar por ti mismo”.


Salazar deshace alguno de los tópicos que existen sobre los colegios solo para chicos o solo para chicas, entre ellos, que están ligados a entidades religiosas. “Es que no era un colegio religioso, era un colegio seglar. Era una educación con calidad, grandes profesores y un compañerismo y una conciencia de grupo que ha permanecido siempre”. Luego se refiere al desconocimiento que existe sobre la realidad de la Nueva Educación Diferenciada: “la gente habla sin saber. Te acostumbraban a pensar por ti mismo y, hasta cierto punto, a sobrevivir. No conozco a nadie de mi curso, y éramos 48 en cada clase, que no haya sabido buscarse las castañas”.


El compañerismo que se crea en colegios solo para chicos

El empresario explica el gran compañerismo que se crea en estos colegios, que establece relaciones de amistad y camaradería para toda la vida, y los especiales vínculos con sus profesores, al ser todos varones. Salazar sigue en contacto con sus compañeros de pupitre y con sus profesores, “con los que me trataban bien y con los que me trataban mal”.


Durante la entrevista, Salazar reconoce que la disciplina era un asunto serio en su colegio, lo necesario para mantener el orden entre niños y adolescentes en plena ebullición, y que mereció todas las reprimendas que recibió. Otra ventaja de los colegios de la Nueva Educación Diferenciada es que adaptan la forma de enseñar y el ambiente escolar a las características más significativas de sus alumnos para crear el entorno más favorable para su desarrollo integral.


Compensar los distintos ritmos de maduración entre chicos y chicas

“Para mí, haber ido a Peñarredonda fue un lujo, fue una suerte que agradeceré toda mi vida. Y yo creo en la educación segregada*, tú tienes que educarte con los de tu misma condición, porque las mujeres están a una gran altura y no puedes competir. No puedes educar a un caballo de carreras con un burro porque se va a frustrar”.


La Nueva educación diferenciada facilita alcanzar la excelencia en la educación de niños y niñas, potenciando sus características propias y ayudando a superar los estereotipos y las frustraciones que limitan su aprendizaje. La experiencia que trasmite Alfonso Salazar es la de que una buena educación es la base para una vida lograda.


Beneficios de una buena educación

“Creo que no me he aburrido en la vida –asegura Salazar-. Es algo que echo en falta en esta sociedad de la información y la comunicación, cuando ves a los niños y a los padres, cada uno con su móvil, viendo sus chorradas por separado. Yo creo que tuvimos mucha suerte, que vivimos en una sociedad que sí, había bullying –bueno, le llamabas de otra manera–, pero la gente tenía otros valores”.


El empresario gallego descarta que sus recuerdos estén alterados por la nostalgia de tiempos pasados y no ignora que tuvo que atravesar dificultades: “No lo creo, porque era duro, pero te preparaba para la vida. Porque la vida es dura. Hoy no, la gente es mucho más mantecosa”.


De hecho, su vida profesional tuvo que emplear la capacidad de trabajo, la resiliencia y el optimismo aprendidos en la escuela: “Me fue muy bien, porque trabajé mucho, y luego vino la crisis de 2008, que para mí no es una crisis inmobiliaria, sino bancaria. Me arruiné y volví a empezar. Tenía claro que no me iba a rendir. Me di cuenta de que el mundo inmobiliario es como el sacerdocio, es un sacramento. Y me gusta”.


¿Por qué le gusta?: “Porque mi vida no es todos los días igual –dice-. Una obra es como un cuerpo: un día le duele un brazo, otro tiene diarrea... Tienes que solucionar problemas cada día y muy rápido. Y luego pelearse todo el día con la Administración”.



* Nota del redactor: entendemos que Salazar utiliza la expresión segregada en el sentido de diferenciada, porque es la que está más extendida en España. La Educación Diferenciada no segrega, en el sentido de discriminar; sino que se adapta a las diferencias fundamentales entre niños y niñas para que tanto unos como otras alcancen más fácilmente la excelencia de la misma educación.

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